La educación: motor transformador en circunstancias adversas.

In Opiniones
diciembre 15, 2020
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Por Juan Matos.-Soy maestro, asumí hace muchos años el compromiso social de educar: enseño a pensar y a crear soluciones; lo hago con amor y mucha pasión, a sabiendas de que la educación es ese motor transformador, que habilita para sobrepasar los retos que en la vida se puedan presentar.

Me crie junto a mis tres hermanas, en un sector popular de la ciudad de Santo Domingo. Nos desarrollamos con todas las limitaciones de un hogar de escasos recursos; mis padres (Agustina Rojas y Juan Ant. Matos Marte), quienes apenas cursaron educación básica, invirtieron gran parte de sus ingresos encaminando nuestra educación primaria y secundaria.

Concluí bachillerato y teniendo claro lo que quería estudiar, enfrenté un gran desafío, aspiré a un programa técnico-profesional que no podía pagar. Dieciocho años atrás, la cuantía que representaba la Especialidad en Hardware, Redes y Comunicaciones de Datos que se impartía en el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), simplemente era inalcanzable para mí.

En el ITLA, me enteré de la existencia del crédito educativo de FUNDAPEC y en este recurso vislumbré mi alternativa para poder estudiar, aunque esta opción me puso de frente ante un nuevo reto: la búsqueda de un garante que apadrinara mis intenciones de formación. Toqué varias puertas, prediqué con entusiasmo cómo esos estudios me aportarían, hasta que, por fin, una puerta abrió, y así fue como inicié la especialidad.

Educarme me permitió lograr aptitudes, que facilitaron mi inserción laboral, saldar los compromisos asumidos y, sobre todo, me permitió continuar mi formación para seguir creciendo. La educación se convirtió en un catalizador de bienestar que transformó mi vida y la de mi familia.

La vida nos suele poner ante situaciones difíciles, paredes se levantan y nos frenan, la duda nos visita, nos desorienta, nos desenfoca y allí, en esos momentos turbios, la educación, que también debe transformarse en circunstancias adversas, se convierte en esa llave capaz de abrir todas las puertas.

Sobre el autor: Juan Matos, MSc

CEO y Fundador de Volarit, vicepresidente de la Internet Society en República Dominicana.

Informático con Maestría en Ciberseguridad del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Maestría en Tecnología, Aprendizaje y Educación de la Universidad del País Vasco, Maestría en Gestión Pública de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, actualmente  trabaja en su tesis para optar por el grado de doctor de la Universidad del País Vasco.

juanmatos@gmail.com / twitter: @juanmatos

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3 Responses to “La deuda pública que nos deja el Covi-19”

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