Franklin Díaz: La intolerancia., Un atentado contra la libertad humana
El derecho a disentir es el derecho que tiene toda persona a discrepar de los demás en cuanto a criterios, pensamientos o manera de actuar. Pudiera decirse que es un principio fundamental de la vida en convivencia pacífica; es en esencia, es la expresión viva de la libertad que se supone debe disfrutar todo ser humano.
Existen, sin embargo, personas que por cualquier razón, motivos o circunstancias entienden que disentir de su forma de pensar o actuar, es un claro desafío que tiende a obnubilar sus razonamientos a tal punto, que les resulta imposible entender que la disparidad de criterios es un ejercicio libérrimo del comportamiento democrático; más bien se tornan irracionales e histéricos, por lo que sus discusiones suelen terminar en el plano personal. Asumen de manera errónea, que sus puntos de vistas están revestidos de la rigurosidad científica necesaria como para ser generalmente aceptados. Estos son los llamados intolerantes, gente con escasa inteligencia emocional para tener un mínimo de respeto por la diversidad.
Los intolerantes pululan por doquier; en el hogar, en la escuela, en los vínculos sentimentales y de amistad; en las relaciones sociales, políticas, económicas y religiosas, y es precisamente una de las principales razones por las que el mundo de hoy es tan conflictivo, donde el odio racial, sexual, étnico, religioso o cualquier otra manifestación discriminatoria, se acrecientan de tal modo, que nos estamos matando uno con otros y creando barreras sin sentidos, por lo que este mundo se vuelve cada vez más hostil, confuso e inhabitable, y todo por la torpeza de muchos que ven en la intolerancia un estilo y una forma de vida.
Desde mi óptica, existen tres características básicas que identifican a las personas intolerantes:
1.-El Prejuicio: Son individuos con altos niveles de prejuicios; se hacen juicios a priori de los demás; sin argumentos se apresuran a formarse criterios y a descalificar, sin tomarse la molestia de informarse correctamente, incluso, si en algún momento pudieran comprobar que han enjuiciado de manera errónea, son incapaces de rectificar, por el contrario, se inventan cualquier tontería para justificarse.
2.-La Discriminación: Amparados en sus pensamientos prejuiciados asumen actitudes discriminatorias de cualquier índole, ya sea por el color de la piel, sexo, edad, cultura, religión o ideología, por eso siempre tienen un motivo y una excusa para desatar su ira contra cualquiera. Este es un tipo de violencia pasiva que la mayoría de las muchas veces termina en agresión física.
3.-El Fanatismo: Los intolerantes desarrollan un fanatismo extremo en todos los sentidos. Por ejemplo, si son religiosos, su denominación es la verdadera; si simpatizan por un equipo o sujeto deportivo, lo suyo siempre es lo mejor, y si tienen que defenderlo, siempre terminan ofendiendo. En sus relaciones sentimentales creen querer más que los demás, por eso suelen desarrollar un celo enfermizo que les acredita como dueños absolutos de las personas a quienes dicen amar.
La intolerancia como todas las actitudes destempladas e irracionales cobra un alto precio, por eso, siempre que se pueda evitar roce con este tipo de personas, sería una idea fenomenal para vivir en paz, pero lo triste del caso es que este síndrome cobra vidas no solo en confrontaciones directas, sino que hay quienes desarrollan este mal a tal suerte, que ante sus intenciones, casi siempre perversas, lo único que necesitan es espacio para sembrar el odio y el terror.
La vida es una hermosa y corta melodía que sólo puede escucharse una sola vez, por eso no podemos distraernos en situaciones vagas ni en discusiones estériles que solo generan pérdidas.
La obstinación hace tiempo le declaró la guerra a la transigencia, y es muy poco probable que haya algún acuerdo de paz, sobre todo porque la razón de ser de la intolerancia, es transgredir toda opinión o acción que difiera de las suyas. Por lo pronto lo único que podemos hacer para intentar sobrevivirle a todas estas andanadas de insultos, discriminación, marginación, segregación, persecución y agresión física, es manteniendo una actitud firme en cuanto al respeto que se le debe dispensar a los demás, inclusive a aquellos que no pueden entender el lenguaje de la libertad en todas sus expresiones.
Los intolerantes son violentos e incontrolables; siempre que se pueda, hay que evitarlos…Es bueno para la salud…
por: Franklin Díaz



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