Franklin Díaz: Hospital Salvador de Gautier, una vergonzosa realidad

In Opiniones
enero 18, 2018
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Hace algunos días, un pariente cercano acudió  a consultas al Hospital Salvador B. Gautier a propósito de un cálculo renal, que por los fuertes dolores que esto le provocaba, los médicos decidieron hacerle una intervención quirúrgica con rayos laser, a la que acudimos para ver si en definitiva se le despejaba el intenso dolor que sentía en la espalda nuestro allegado.

El paciente camina a pasos firmes  hacia los 80 años de edad, más de la mitad de los cuales lo había dedicado  a distintas labores en el Consejo Estatal del Azúcar (CEA)  y desde hacía aproximadamente veinte (20) años gozaba de una mísera pensión que en nada compensaba  sus largos años de trabajo en la industria  de la chimenea, otrora  soporte de la economía dominicana, y como alternativa para el cuidado de su salud, tan sólo contaba con el  Hospital Salvador B. Gautier, que dicho sea de paso, es la entidad hospitalaria  que recibe la mayor cantidad  de los pacientes de la seguridad social del país.

Un día antes de la intervención, hubo la necesidad de comunicarnos con el médico que tenía la responsabilidad  de practicarle la operación, quien nos comunica  que los equipos requeridos para la intervención estaban dañados, por lo que requería del pago de 20 mil pesos, el cual debía hacérsele en privado, es decir, por la izquierda, a espaldas del hospital.

Conscientes  de la importancia del procedimiento a practicarse, nos vimos precisados a negociar con el galeno, y finalmente le pagamos 10 mil pesos, los cuales fueron entregados minutos antes de la intervención.

Durante el proceso pre-quirúrgico (un día antes), a las 2:00 pm, el paciente fue ingresado a un pequeño cuchitril, con dos camas destartaladas, sin sábanas (tuvimos que comprarlas), con un tétrico baño sin agua, con apenas  tres galones para el aseo de los pacientes y  del cuartucho; La habitación no cuenta ni siquiera con un abanico para afrontar el intenso calor y los mosquitos que como enfermeras andan “puyando” de paciente en paciente.,

Como si todo esto fuera poco, fuimos advertidos por algunas personas sobre el cuidado que debe tenerse con las pertenencias personales, pues a decir de estos, son muy frecuentes las sustracciones a pacientes y parientes, entre otros detalles que muestran una gran distancia entre esa realidad y la que describen los funcionarios del gobierno en el área de salud.

Ese mismo día se nos dice  que debemos salir a una farmacia  privada a comprar un catéter, por el que hubo que pagar 2 mil  600 pesos, sin embargo, por alguna razón el dispositivo no pudo ser utilizado, y a decir del médico interviniente, hubo que botarlo, pero por respeto no quisimos seguir indagando sobre el tema, pero tenemos la ligera sospecha de que eso fue parte de un cuento que se repite cada día.

Un día después de la intervención, como era de suponerse, el paciente fue dado de alta, pero me llevé un sabor amargo de todo cuanto ocurre en aquel centro hospitalario, sobre todo, porque es el lugar donde concurren la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que entregaron todas sus fuerzas de trabajo y su propia vida útil, para tener que mendigar un “dichoso seguro”, que ni siquiera les puede suplir de lo más elemental para poder sobrevivir, de hecho mi padre falleció allí hace cerca de una década, y los problemas de los que nos quejamos en aquel entonces, hoy siguen de mal en peor.

Desde nuestra óptica, aquí tenemos un patético caso, donde se combinan la clase médica y las propias autoridades gubernamentales para hacerle la vida imposible a los más pobres. Los galenos,  por su lado,  irrespetando el juramento hipocrático para alzarse con su buena tajada, producto de este decadente y podrido sistema sanitario;  y los mal llamados administradores de la cosa pública, corruptos e irresponsables, prolongando la agonía del  hospital  para que esos que ya “no les sirven para nada”, que ya “son una carga para el Estado”, terminen de desaparecer;  en un claro y vergonzoso irrespeto por la dignidad humana, pero como en este país ciertas noticias no tienen más que un minuto de vida útil, esta terminará pasando sin pena ni gloria, pero estos canallas olvidan que aquí todo se paga, y tarde o temprano van a pagar con creces la enorme cantidad de vidas humanas que se han llevado entre las uñas.

No sé si además de los pacientes  a alguien más le importa lo que sucede en el interior del Hospital Salvador B. Gautier, pero a alguien con algún nivel de decisión y algo de sensibilidad, le debiera llegar la voz de alarma, de manera que se pudieran emprender acciones para que este centro sea rescatado y se le pueda brindar  mejor cuidado  a los que allí acuden, sobre todo aquellos con derechos adquiridos, que no tienen la más mínima  posibilidad de acudir a otro centro, y que ante la oferta deprimente del “Gautier”, no tienen más remedio que sentarse a esperar de  manera paciente el toque insistente de la muerte.

Por: Franklin Rafael Díaz

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