Almagro pide a la OEA declarar la ruptura del orden democrático en Nicaragua

In El Mundo
junio 25, 2020
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No existe consenso dentro de la OEA sobre si es mejor expulsar a Nicaragua para sancionarle o mantenerla dentro del órgano para obligar a Daniel Ortega a celebrar elecciones libres.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, urgió este miércoles (24.06.2020) a los miembros del organismo a declarar que en Nicaragua se ha producido una ruptura del orden democrático, algo que de producirse podría desembocar en la suspensión del país centroamericano como miembro de la entidad.

En una reunión del Consejo Permanente, Almagro hizo suyas las conclusiones del informe que presentó en noviembre una comisión diplomática de la OEA y en el que se pedía la convocatoria «inmediata» de una Asamblea General de la OEA, el foro supremo del organismo que reúne a los cancilleres del continente.

«Ante la falta de diálogo del Gobierno de Daniel Ortega, hacemos nuestra la conclusión de la comisión de alto nivel con respecto a que hay una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en Nicaragua. Y, definitivamente, es necesario ir a procesos subsiguientes que lleven a la declaración de esa alteración del orden constitucional», dijo Almagro.

Para convocar una reunión de carácter extraordinario de la Asamblea General es necesario el voto a favor de 24 de los países del Consejo Permanente, es decir, dos tercios de los 35 miembros de la OEA. En esa reunión de carácter extraordinario, los titulares de Exteriores pueden optar por proponer la suspensión de Nicaragua, la manera más dura que tiene la OEA de amonestar a un país.

Países divididos sobre cómo proceder

En sus 70 años de historia, el bloque hemisférico solo ha suspendido a dos naciones: Honduras, en 2009, después del golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya como presidente; y Cuba, en 1959 tras el triunfo de la Revolución de Fidel Castro y en medio de la Guerra Fría.

En la sesión se pusieron de manifiesto las diferencias que persisten en la OEA sobre cuál es la mejor forma de ayudar a Nicaragua, que en abril de 2018 vivió una ola de protestas que desembocó en una crisis social con cientos de muertes, personas encarceladas y desaparecidas, además de miles en el exilio.

Países como Estados Unidos, Colombia y Brasil apoyaron la iniciativa de Almagro de dar un paso más para presionar a Ortega; pero otros como Perú, Canadá y México en mayor o menor medida pidieron que se vuelva a apostar por el diálogo.

El bloque hemisférico comenzó el 11 de enero de 2019 el proceso para aplicar a Nicaragua la Carta Democrática Interamericana, un instrumento jurídico que contempla la posibilidad de suspender a un Estado cuando se produce una «alteración de su orden constitucional». Desde entonces, se ha avanzado poco porque no existe consenso dentro de la OEA sobre si es mejor expulsar a Nicaragua para sancionarle o mantenerla dentro del órgano para obligar a Ortega a celebrar elecciones libres.

ama (efe, La Prensa)

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